Hábitos, valores y virtudes que se privilegian

Los valores tienen la función social de asegurar la convivencia y el respeto mutuo entre las personas y la virtud es la cualidad que se adquiere libre y paulatinamente a lo largo de la vida; es un medio que nos ayuda a mejorar nuestra conducta en la familia, la escuela, la sociedad y en nuestra relación con Dios.

Respeto

Es una forma de reconocimiento, aprecio, valoración de las cualidades de los demás, ya sea por su conocimiento y experiencia como personas, da a cada quien el trato digno que merece en su ser y en sus bienes.

Sacrificio

Es aquel esfuerzo extraordinario para alcanzar un beneficio mayor, venciendo los propios gustos, intereses y comodidad.

Prudencia

Nos hace tener un trato justo y lleno de generosidad hacia los demás, edifica una personalidad recia, segura, perseverante, capaz de comprometerse.

Honestidad

Es una cualidad de calidad humana que consiste en comportarse y expresarse con coherencia y sinceridad, de acuerdo con los valores.

Responsabilidad

Capacidad de responder ante nosotros mismos y ante los demás sobre los actos y decisiones propias; de ella depende la estabilidad de las relaciones personales; ya que se trata de los valores que permiten mantener en orden la vida común. Supone aceptar nuestros aciertos y errores asumiendo las consecuencias.

Silencio

Preparación para el encuentro y escucha en la soledad con Dios.

Gratitud

Permite reconocer interiormente los beneficios recibidos, e inclina a agradecer de acuerdo a las propias posibilidades y circunstancias.

Alegría

Es un fruto del Espíritu Santo, es una virtud no distinta de la caridad, sino cierto acto y efecto suyo. Proviene de la unión con Dios y del descubrimiento de la amorosa providencia con que Dios vela por cada una de sus criaturas. Es una virtud cristiana por excelencia, y se fundamenta en la seguridad que tiene el cristiano de ser hijo de Dios.

Orden

Capacidad de organizar el pensamiento, las cosas, el medio que nos rodea y las relaciones con los demás a través de las normas familiares y sociales.

Limpieza

Consiste en el aseo personal y de las cosas que nos rodean, para hacer más grata la convivencia y el trabajo diario.

Buenos modales

Hábitos que nos inclinan a conducirnos personal y socialmente con amabilidad, decoro, urbanidad, cortesía, expresando de esta manera el respeto y aprecio por los demás.

Humildad

Es reconocer las propias capacidades, limitaciones y debilidades, ante la grandeza y misericordia de Dios.

Confianza y abandono

Es la actitud del pobre que lo espera todo de Dios y antepone la voluntad divina a la suya. Todo lo espera y nada teme porque acepta con paz espiritual que nada tiene y nada puede. Nuestro lema congregacional “Jesús, confiamos en Ti” expresa esta total dependencia de Él.

Sencillez

Es la virtud por la que el ser humano concuerda sus intenciones íntimas con el modo en que las expresa y realiza, ante Dios, ante sí mismo y sus semejantes, sin doblez ni engaño. Exige claridad en la inteligencia, rectitud de la voluntad, prudencia en el hablar, moderación de los impulsos y dominio de las pasiones.

Pureza

Es la limpieza de corazón que se expresa en la rectitud en intenciones y acciones. Incluye el cultivo de la castidad entendida y vivida como el cuidado, respeto, atención y decoro del cuerpo y madurez del amor humano.