Finalidad de la Obra Evangelizadora

La misión nos lleva a vivir el encuentro con Jesús como un dinamismo de conversión personal, pastoral y eclesial capaz de impulsar hacia la santidad y el apostolado a los bautizados, y de atraer a quienes han abandonado la iglesia, o están alejados de influjo del Evangelio y a quienes aún no han experimentado el don de la fe.

Despertar en los cristianos la alegría y la fecundidad de ser discípulos de Jesucristo, celebrando con verdadero gozo “estar-con-Él” y en el “amar-como Él” para ser enviados a la misión.

Animar la vocación misionera de los cristianos, fortaleciendo las raíces de su fe y despertando su responsabilidad para que todas las comunidades cristianas se pongan en estado de misión permanente.

  • Promover la planeación de  la obra evangelizadora y la predicación del Evangelio de Cristo a todo el mundo.

    •  Hablar de Jesús teniendo en cuenta cómo fue el origen de nuestra fe.
    • Comunicar la experiencia viva y continua de Jesús. Anunciando con claridad a Jesucristo Hijo de Dios hecho Hombre Muerto y Resucitado.

  • Manifestar y comunicar la MISERICORDIA de Dios a todos los hombres y realizar la labor misionera.

    • Tener en cuenta que la Iglesia es depositaria de la Buena Nueva que anuncia las promesas de la Nueva Alianza en Jesucristo, sus enseñanzas y las de los Apóstoles, la Palabra de la vida y las fuentes de la gracia.
    • La Iglesia tiene el derecho de ser para el hombre maestra de la verdad de fe.
    • Vivir nuestro ser de cristiano con alegría y convicción como discípulos-misioneros de Jesucristo.
    • Abrazar el mundo entero para transmitir el amor de Dios y el nuestro.
    • Enfrentar con fuerza el embate de la secularización que se ha ido transformando en secularismo.

  • Robustecer su conciencia misionera, saliendo al encuentro de quienes aún no creen en Cristo en el ámbito de su propio territorio y responder adecuadamente a los grandes problemas de la sociedad en la cual está inserta.

    • Formar comunidades vivas que alimenten la fe e impulsen la acción misionera.
    • Trabajar para conseguir la permanente evangelización de la cultura de nuestros pueblos, para que la fe y la comunión Evangélica sean una proyección del reino.
    • Promover la dignidad de la persona humana en el valor de cada hombre y cada mujer, poner todo lo creado al servicio del ser humano.

  • Realizar la acción evangelizadora, uniendo testimonio, oración y sacrificio en lo ordinario de su vida.  El Anuncio debe ser realizado de manera atrayente, acogedora, gozosa: «La nueva evangelización se realiza con una sonrisa, no con el ceño fruncido.

    • Lograr en nuestros campos misionales dar testimonio de nuestra fraternidad y buscar descanso espiritual en la oración, pues el Dueño de la Mies dará más  efectividad si cumplimos nuestros fines.
    • Vivir  en el campo de misión requiere un profundo espíritu de oración, buena salud y disponibilidad para darlo todo por el Evangelio; perseverancia en las dificultades, constancia para continuar lo iniciado, fortaleza para realizar con alegría esta particular vocación y capacidad para trabajar en equipo.
    • Evangelizar viviendo la misericordia, bondad,  humildad, dulzura, comprensión y tener una actitud de respeto cercanía y escucha atenta hacia los otros.
    • Comunicar los valores evangélicos de manera positiva y propositiva.
    • Difundir en el pueblo de Dios la urgencia de la oración de intersección por los sacerdotes, acompañada de una fe filial y espíritu de servicio, pues en ellos vemos a Cristo.

  • Vivir para Dios y para Cristo según las costumbres honestas de su gente, se cultiven verdadera y eficazmente, como buenos ciudadanos, amen a la Patria y promuevan el amor universal de los hombres.

    • Evangelizar es, ante todo, dar testimonio, de una manera sencilla y directa de Dios,   revelado  por Jesucristo mediante la gracia del Espíritu Santo, pues únicamente la gracia del Señor puede liberarnos.
    • Promover una profunda conversión personal y pastoral de todos los agentes que tengan espíritu de oración, sean amantes de la Palabra, practiquen la confesión frecuente y participen en la Eucaristía.
    • Llevar la Palabra que ilumina purifica y convierta a los hermanos como portadores de la fe en Cristo.

  • Buscare la manera de asumir las necesidades de nuestros hermanos e impulsar la colaboración la tarea evangelizadora, animar a modo de fermento las realidades  temporales y ordenarlas de forma que se hagan continuamente según Cristo.

    • Animar a los cristianos que incorporados a Cristo por el bautismo, viven en medio del mundo, repletos del Espíritu Santo, animar desde dentro a modo de fermento las realidades temporales y el ordenarlas de forma que se hagan continuamente según Cristo.
    • Educar en la fe, de tal manera que conduzca a cada cristiano a vivir los Sacramentos, no pasivamente sino como sacramentos  de la fe.
    • Asumir la evangelización como el gozoso anuncio de la salvación que llama a los hombres a vivir como hijos de Dios.
    • Fomentar una formación kerigmática, integral y permanente para que, mediante sus orientaciones logremos impulsar una espiritualidad misionera, teniendo como eje la vida plena en Jesucristo.
    • Buscar siempre en la persona humana la verdad de su ser, que ilumina la realidad de tal modo que pueda desenvolverse en ella con libertad y alegría, con gozo y esperanza.

  • Las Tareas Fundamentales.

    Llamamos tareas fundamentales a todas las actividades que tienen que ver con el ministerio de la palabra, con el ministerio litúrgico y con el ministerio de la caridad; son la pastoral profética, la pastoral litúrgica y la pastoral social.

    Pastoral Profética.

    Es la acción que realiza la Iglesia para hacer presente a Cristo profeta; lo hace acogiendo ella misma la palabra de Dios, llevándola a todos por el anuncio, suscitando la conversión como acogida de la palabra; estimulando la caridad, la vida comunitaria como expresión fiel del seguimiento de Jesucristo Palabra encarnada.

    • Hacer que las comunidades, organizaciones, asociaciones y movimientos católicos se pongan en estado de misión permanente, a fin de llegar hasta los sectores más alejados de la Iglesia, a los indiferentes y a los no creyentes.
    • Optimizar el uso de los medios de comunicación católicos haciéndolos más actuales y eficaces.
    • Difundir la Doctrina Social de la Iglesia ya que pertenece a su misión evangelizadora y forma parte esencial del mensaje cristiano.

     

    Pastoral Litúrgica.

    Es la misión de la Iglesia,  del Reino de Dios y la salvación del  mundo. Exige una atención especial. Hacer participar activa, consciente y plenamente a los creyentes en  el culto, por ser fuente del Espíritu cristiano.

    • Animar y asesorar e integrar en la pastoral las acciones que se refieren a la santificación y la celebración de la fe, tanto litúrgica cómo de piedad popular.
    • Vivir la celebración de manera activa, gozosa y comunitaria profundizando en el misterio Pascual y acompañando a los equipos de liturgia.
    • Formar adecuadamente en el ser y quehacer de cada ministerio, unificando modos, y criterios de celebración.
    • Evangelizar las expresiones de religiosidad popular valorando la riqueza que tiene.

     

    Pastoral Social.

    Pastoral Social es la acción evangelizadora de la Iglesia que tiene como misión animar a la luz del Evangelio y la enseñanza social de la Iglesia, el proceso de transformación de la realidad social en México, con el protagonismo de los pobres y excluidos, para construir en armonía con la creación, una sociedad justa, fraterna y solidaria, signo del Reino de Dios.

    • Promueve la dimensión social de la evangelización, en cuanto a la sensibilización, promoción humana y asistencia social (enfermos y pobres).
    • Es la actitud de servicio por la cual la Iglesia, Pueblo de Dios, se hace presente en la sociedad, en sus personas y estructuras, para orientar y promover el desarrollo integral del hombre, de acuerdo a los principios evangélicos.
    • Es la acción del Pueblo de Dios en la sociedad como fermento, sal y luz, transformándola por el testimonio y la acción para que sea más justa solidaria y fraterna, anunciando así los valores del reino definitivo.
    • Es la acción social por la cual la Iglesia se hace presente en la sociedad, en sus personas y en sus estructuras, para animar, ayudar y orientar y promover la liberación integral a la luz del Evangelio.
    • Es la expresión viva y concreta de una Iglesia plenamente consciente de su misión de evangelizar las realidades sociales, económicas, culturales y políticas del mundo.

  • Realizar la acción evangelizadora, uniendo testimonio, oración y sacrificio en lo ordinario de su vida.  El Anuncio debe ser realizado de manera atrayente, acogedora, gozosa: «La nueva evangelización se realiza con una sonrisa, no con el ceño fruncido.

    • Lograr en nuestros campos misionales dar testimonio de nuestra fraternidad y buscar descanso espiritual en la oración, pues el Dueño de la Mies dará más  efectividad si cumplimos nuestros fines.
    • Vivir  en el campo de misión requiere un profundo espíritu de oración, buena salud y disponibilidad para darlo todo por el Evangelio; perseverancia en las dificultades, constancia para continuar lo iniciado, fortaleza para realizar con alegría esta particular vocación y capacidad para trabajar en equipo.
    • Evangelizar viviendo la misericordia, bondad,  humildad, dulzura, comprensión y tener una actitud de respeto cercanía y escucha atenta hacia los otros.
    • Comunicar los valores evangélicos de manera positiva y propositiva.
    • Difundir en el pueblo de Dios la urgencia de la oración de intersección por los sacerdotes, acompañada de una fe filial y espíritu de servicio, pues en ellos vemos a Cristo.