Humildad

Es reconocer las propias capacidades, limitaciones y debilidades, ante la grandeza y misericordia de Dios.

Confianza y abandono

Es la actitud del pobre que lo espera todo de Dios y antepone la voluntad divina a la suya. Todo lo espera y nada teme porque acepta con paz espiritual que nada tiene y nada puede. Nuestro lema congregacional “Jesús, confiamos en Ti” expresa esta total dependencia de Él.

Sencillez

Es la virtud por la que el ser humano concuerda su intenciones íntimas con el modo en que las expresa y realiza, ante Dios, ante sí mismo y sus semejantes, sin doblez ni engaño. Exige claridad en la inteligencia, rectitud de la voluntad, prudencia en el hablar, moderación de los impulsos y dominio de pasiones.

Pureza

Es la limpieza de corazón que se expresa en la rectitud en intenciones y acciones. Incluye el cultivo de la castidad entendida y vivida como el cuidado, respeto, atención y decoro del cuerpo y madurez del amor humano.