Teologales

Fe

Es ante todo una adhesión personal del hombre a Dios. La fe en Jesús como el Hijo del Padre es la puerta de entrada a la vida. Los discípulos de Jesús confesamos nuestra fe con las palabras de Pedro “Tus palabras dan vida eterna” “Tu eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”

Esperanza

Es la virtud teologal por la que se aspira al Reino de los Cielos y a la vida eterna como felicidad, poniendo la confianza en las promesas de Cristo y en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo.

Un lugar primero y esencial de aprendizaje de la esperanza es en la oración.

Caridad

Hemos creído en el amor de Dios: así puede expresar el cristiano la opción fundamental de su vida. El amor no es sólo un mandamiento, sino la respuesta al don del amor, con el cual viene a nuestro encuentro. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.

Cardinales

Prudencia

Disponer de razón práctica para discernir nuestro verdadero bien y elegir los medios justos para realizarlo. Hijo mío conserva la prudencia y la reflexión, que no se aparten de tu vista.

Justicia

Consiste en la constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que le es debido. La Justicia es la virtud fundamental la cual establece una armonía absoluta y permanente en las relaciones sociales. El ser humano sólo podrá lograr una convivencia ideal, o sea una situación de bien común con todos sus semejantes, en cuanto sus relaciones estén sustentadas en la Justicia.

Templanza

Es la virtud que modera y ordena la atracción de los placeres y procura el equilibrio en el uso de los bienes creados. Asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos.

Fortaleza

Asegura la firmeza y la constancia en la práctica del bien. “Te basta mi gracia: mi mayor fuerza se manifiesta en la debilidad”