Nació en San Miguel el Alto, Jalisco el día 27 de Agosto de 1881. Fueron sus Padres el Sr. José Guadalupe Ramírez y la Sra. Sabina Barba. Recibió el bautismo el siguiente día a su nacimiento, el día en que la Iglesia honra a San Agustín por lo cual recibió ese nombre.

Cursó la instrucción primaria en la escuela municipal de San Miguel el Alto, Jalisco, su nacimiento, niñez y formación transcurrieron en los esplendores del Porfiriato, etapa polifacética tanto para la historia civil como para la eclesiástica.

Aún siendo niño se destacaba por la honradez. “Un día caminando por la calle vio una moneda tirada en la banqueta y como era muy honrado, tocó a la puerta de la primera casa y preguntó si era de ellos, como la respuesta fue afirmativa, la entregó”.

En Abril de 1901 ingresó al seminario de Guadalupe. Cierto día sus compañeros seminaristas observaron que al pasar frente a una cruz se arrodilló e hizo un momento de oración, el seminarista Agustín desde entonces humildemente al pasar ante una cruz siempre se ponía de rodillas y oraba.

El 02 de Agosto de 1908 recibió el orden Sacerdotal. Cantó su primera misa el 28 de agosto del mismo año en el templo de San Agustín en Guadalajara.

El 27 de Septiembre de 1916 llegó como vicario a la parroquia de Tepatitlán, en junio de 1923 fue nombrado capellán del santuario del Señor de la Misericordia, cargó que desempeño hasta su muerte.

Cuando pasaba por la calle caminaba muy derecho y con la mirada fija al frente, para ofrecer la pureza de su mirada a Jesús, cuando se encontraba con una persona se levantaba el sombrero en signo de respeto, no le importaba si era pobre o rico, anciano o joven.

Amaba mucho a los niños, cuando los encontraba por la calle, ellos corrían a saludarle y él los cobijaba con su capa en señal de cariño y les preguntaba si habían obedecido a su mamá y amado mucho a Jesús.

Trabajo con empeño en la catequesis, fomentó el culto a la Santísima Eucaristía, dedicaba largas horas al confesionario y a la dirección de almas.

Eran tales su sencillez, su humildad y su caridad hacia los necesitados que las vivía en toda ocasión.

En síntesis, su acción vital estuvo cualificada por la fe y el amor. Coronó su vida Sacerdotal con la fundación de la Congregación de las religiosas “Siervas del Señor de la Misericordia” la construcción de la “Casa de Ejercicios” y la edificación del “Colegio Juan XXIII” hoy colegio Niños Héroes.

Murió el 04 de Julio de 1967 en la Casa de ejercicios de la Misericordia y sus últimas palabras fueron de amorosa aceptación del designio de Dios.